El sector inmobiliario ha experimentado muchos cambios durante los últimos meses a causa de la pandemia del coronavirus. Nuevas tendencias en la búsqueda de vivienda, incertidumbre económica, necesidad de liquidez, cambios laborales o interés en mudarse a otras zonas residenciales han propiciado que muchos propietarios pongan su casa en venta.

En este contexto del COVID-19, la venta de una vivienda puede ser una tarea complicada. Las prisas por vender la casa, todas las gestiones y papeleo, la falta de conocimiento del sector y especialmente la situación actual de restricciones e incertidumbre nos pueden llevar a errores al vender la vivienda.

1. Fijar un precio poco realista

Son muchos los factores que influyen a la hora de fijar un precio adecuado a la casa. Las características de la vivienda (distribución, instalaciones, calidades, terreno, superficie), su ubicación o las reformas y estado en el que se encuentra la vivienda afectan al precio final de mercado. Si se fija un precio de inicio muy alto, la venta puede retrasarse hasta conseguir ajustar el precio a lo que buscan los potenciales compradores.

En esta situación del COVID-19, se hace fundamental estar pendiente de los precios que marca el mercado. Por tener una referencia, el precio en febrero de 2021 de una viviendas de segunda mano en venta en Altea se sitúa en aproximadamente 2.000 euros/m2. Se aprecia cierta estabilidad en la evolución del precio de la vivienda en Altea durante los últimos años.

En este sentido, es interesante consultar con una agencia inmobiliaria de la zona, que podrá asesorarte mejor que nadie del precio en el que se mueven viviendas similares a la tuya.

2. Descuidar la presentación de la casa

En esta época de restricciones a causa del coronavirus, puede resultar complicado o imposible organizar visitas a las viviendas. Aunque se tomen todas las medidas de seguridad, es posible que muchos potenciales compradores vivan en otras zonas o países con cierres perimetrales y solo puedan organizar una visita si realmente están muy interesados.

Ahora más que nunca se hace necesario cuidar la primera imagen que damos de nuestra casa a la venta, que principalmente será por Internet. Buenas fotografías, vídeos, presentaciones, planos y memorias de calidad detalladas, o incluso tours virtuales o videollamadas son fundamentales. También cuidar el home-staging o la preparación de la vivienda para la venta, destacando sus puntos fuertes. Para ello una agencia inmobiliaria con experiencia en el marketing inmobiliario puede ayudarnos a acondicionar la casa de la mejor manera para tener potenciales compradores.

3. Desatender las medidas de seguridad COVID-19 para las visitas

Siempre debemos cuidar las medidas de higiene ante una visita de un potencial comprador, pero hoy día debemos añadir un extra de seguridad sanitaria para evitar posibles contagios que puedan echar para atrás la compra. Una limpieza exhaustiva, buena ventilación diaria, desinfección de todos las superficies que puedan ser tocadas y manipuladas se han convertido en un requisito indispensable para las visitas guiadas.

Trataremos de hacer sentir más seguros a los compradores, ofreciendo gel hidroalcohólico a los clientes, recomendarles que guarden la distancia de seguridad y procuren no tocar nada. Estarán más abiertos a valorar la adquisición de la vivienda.

4. Descartar hacer reformas

La gran mayoría de los potenciales compradores buscan una vivienda que satisfaga sus nuevas necesidades habitacionales a causa de la pandemia de la COVID-19. Se buscan casas con espacios flexibles y amplios, buenas calidades, eficiencia energética, inmuebles renovados, etc.

Ahora es más importante que nunca valorar la opción de reformar la casa antes de venderla. Además de destacar entre una mayor oferta de viviendas a la venta, podremos aumentar sustancialmente el precio de venta. Se estima que una reforma bien realizada puede suponer una revalorización de la vivienda de en torno a un 20%.

5. No aplicar un buen plan de ventas

Uno de los principales errores al vender la casa es dejar el éxito de la operación en manos de solo un cartel de “se vende”. Debemos hacer una investigación en profundidad sobre cuáles son los aspectos de nuestra vivienda que más se están valorando en el mercado. Con esos datos, podemos anunciar la vivienda de forma óptima: realizar buenos anuncios enfocados a mostrar esas ventajas y anunciarla en diferentes canales.

En el proceso de negociación debemos evaluar adecuadamente al potencial comprador. En este sentido, nuestra capacidad de negociación es fundamental para que la operación se cierre de forma favorable. Sin duda, la mejor opción es contar con la ayuda de un agente inmobilario con experiencia en este tipo de operaciones.

6. No estar preparado para la venta de la casa

Ante una oferta en firme por nuestra casa, debemos tener todo bien atado para tomar la decisión de venderla. No debemos dejar deudas pendientes que aparecerán durante el proceso de venta y que podría dar al traste con la negociación. También debemos tener lista toda la documentación necesaria si no queremos correr el riesgo de perder una buena oferta.