El contrato de arras es uno de los documentos más importantes en una compraventa inmobiliaria. Sirve para reservar la vivienda y fijar las condiciones bajo las que comprador y vendedor se comprometen a formalizar la operación. Sin embargo, no siempre todo sale según lo previsto. ¿Qué ocurre si llega la fecha límite y la compraventa no se ha firmado? ¿Caduca el contrato? ¿Se pierde automáticamente la señal?

En este artículo te explicamos qué sucede cuando vence un contrato de arras y cuáles son las opciones de cada una de las partes.

¿Qué es un contrato de arras?

El contrato de arras es un acuerdo privado mediante el cual comprador y vendedor se comprometen a realizar la compraventa de un inmueble en una fecha determinada. Habitualmente el comprador entrega una cantidad de dinero como señal, normalmente entre un 5 % y un 10 % del precio de la vivienda.

En el contrato se establecen aspectos esenciales como:

  • Precio de la compraventa.
  • Importe entregado en concepto de arras.
  • Fecha máxima para firmar la escritura pública.
  • Reparto de gastos.
  • Consecuencias en caso de incumplimiento.

Como vemos, el contrato de arras siempre debe indicar una fecha límite para firmar la escritura de compraventa. El plazo depende del acuerdo al que hayan llegado las partes, pero suele ser entre 60 o 90 días.

¿Qué significa que el contrato de arras haya caducado?

Un contrato de arras «caduca» cuando se alcanza la fecha fijada para otorgar la escritura pública y la compraventa no se ha formalizado.

Sin embargo, el simple transcurso del plazo no determina automáticamente quién tiene la razón. Lo realmente importante es conocer por qué no se ha firmado y cuál de las partes ha incumplido sus obligaciones.

## Situación 1: El comprador no puede o no quiere comprar

Si el retraso o el incumplimiento es responsabilidad del comprador, las consecuencias dependerán del tipo de arras pactadas.

En las arras penitenciales, que son las más habituales en España, el comprador perderá la cantidad entregada como señal.

Por ejemplo, si entregó 20.000 euros en concepto de arras, el vendedor podrá quedarse con ese importe.

## Situación 2: El vendedor decide no vender

Si quien incumple es el vendedor, normalmente deberá devolver al comprador el doble de la cantidad recibida.

Siguiendo el ejemplo anterior, si recibió 20.000 euros, tendría que devolver 40.000 euros.

Este mecanismo pretende compensar al comprador por el perjuicio sufrido tras haber reservado la vivienda.

## Situación 3: El retraso se debe a causas ajenas a ambas partes

En ocasiones ninguna de las partes tiene culpa. Algunas situaciones frecuentes son:

  • Retrasos en la concesión de la hipoteca.
  • Demoras notariales.
  • Problemas registrales.
  • Trámites administrativos pendientes.
  • Retrasos en la cancelación de una carga hipotecaria.

En estos casos, si ambas partes mantienen su voluntad de vender y comprar, lo más recomendable es firmar una prórroga del contrato de arras.

¿Se puede ampliar el plazo?

Sí. De hecho, es una solución muy habitual. Si alguna parte necesita más tiempo para firmar la compraventa, por ejemplo el vendedor aún no ha podido mudarse o el comprador no ha podido conseguir la hipoteca, es posible negociar una prórroga al contrato de arras. De hecho es habitual que en el contrato de arras se incluyan cláusulas que definan qué sucede en estos casos tan habituales.

Basta con redactar un documento de prórroga firmado por comprador y vendedor en el que se indique:

  • La nueva fecha límite.
  • Que el resto de condiciones permanecen invariables.
  • La aceptación expresa de ambas partes.

Evitar acuerdos únicamente verbales reduce el riesgo de futuros conflictos.

¿Qué ocurre si una parte guarda silencio?

Si llega la fecha límite y ninguna de las partes comunica su intención ni firma la escritura, la situación puede complicarse.

Dependiendo del contenido del contrato, cualquiera de las partes podría exigir judicialmente su cumplimiento o reclamar las consecuencias previstas para el incumplimiento.

Por este motivo es recomendable actuar antes de que venza el plazo y dejar constancia por escrito de cualquier incidencia.

La importancia del tipo de arras

No todos los contratos de arras producen los mismos efectos. Existen principalmente tres modalidades:

  • Arras penitenciales: permiten desistir de la operación con las penalizaciones pactadas.
  • Arras confirmatorias: sirven como prueba del acuerdo y permiten reclamar el cumplimiento del contrato o los daños y perjuicios.
  • Arras penales: incorporan una penalización específica en caso de incumplimiento.

Por ello, antes de firmar cualquier documento conviene revisar cuidadosamente su redacción. Para minimizar el riesgo de que el contrato de arras expire sin éxito:

  • Establece un plazo realista para obtener la financiación.
  • Comprueba previamente la situación registral del inmueble.
  • Mantén una comunicación constante entre comprador, vendedor, agencia inmobiliaria y notaría.
  • Si surge cualquier retraso, firma una prórroga antes de que venza el plazo.
  • Conserva toda la documentación y comunicaciones por escrito.

El valor de contar con una inmobiliaria profesional

Muchas incidencias relacionadas con los contratos de arras pueden evitarse mediante una buena planificación.

La caducidad de un contrato de arras no significa necesariamente que la compraventa haya fracasado, pero sí es un momento clave que debe gestionarse correctamente. Cada caso depende de las causas del retraso, del tipo de arras firmado y de lo pactado entre las partes.

Una agencia inmobiliaria con experiencia realiza un seguimiento de toda la operación, coordina a compradores, vendedores, entidades financieras y notaría, detecta posibles retrasos y ayuda a encontrar soluciones antes de que aparezcan problemas legales.

Si estás pensando en comprar o vender una vivienda y tienes dudas sobre el contrato de arras, en Ampervillas, inmobiliaria que cuenta con expertos abogados inmobiliarios, podemos acompañarte durante todo el proceso para que la operación se desarrolle con la máxima seguridad y tranquilidad.