Una finca rústica es una parcela de terreno destinada, principalmente, a la explotación agrícola y/o ganadera. Las fincas rústicas también se conocen como suelo rural o suelo no urbanizable. Por tanto, según la Ley del Suelo que regula lo que se puede construir sobre una parcela, a priori en una finca rústica no se puede construir una casa de obra nueva, solo aquellas construcciones destinadas únicamente a la explotación rústica.
Altea, que recientemente aprobó su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), dispone de gran superficie de suelo rústico. Muchas personas se sienten atraídas por la idea de adquirir una finca rústica en Altea para disfrutar de un estilo de vida más tranquilo y en contacto con la naturaleza. Sin embargo, antes de proceder con la compra, es fundamental entender qué tipo de construcciones están permitidas en una finca rústica en Altea.
Tipos de Fincas Rústicas en Altea
En Altea, las fincas rústicas se dividen principalmente en dos categoría, cuya clasificación influye significativamente en lo que se puede construir.
- Suelo No Urbanizable Protegido: Este tipo de suelo tiene restricciones más estrictas debido a su valor ecológico, paisajístico o cultural.
- Suelo No Urbanizable Común: Estas fincas permiten un mayor rango de actividades y construcciones, aunque están sujetas a regulaciones específicas.
Existen varias maneras de saber si un determinado terreno es o no una finca rústica, así como su clasificación urbanística.
Consultar el Catastro
En el Catastro podremos consultar las características de una determinada propiedad, así como el tipo de terreno donde se encuentra. Para ello, en la web del Catastro virtual, a partir de una dirección o Referencia Catastral o Código registral único podemos saber qué tipo de parcela se trata, su superficie, el uso que se le puede dar, o su representación gráfica.
Solicitar una cédula urbanística al Ayuntamiento
Este documento, también conocido como ficha urbanística, informa sobre todas las características de una determinada parcela, entre las que se encuentran sus dimensiones, el tipo de suelo y otras cuestiones relacionadas con sus posibles usos. La cédula urbanística es el documento más completo de todos, dado que nos permitirá saber si se trata de un terreno urbano, urbanizable o no urbanizable y las características urbanísticas de la parcela, como la edificabilidad permitida.
Solicitar una nota simple
Otra de las formas que tenemos para saber si una finca es rústica es mediante una nota simple, que deberemos solicitar al Registro de la Propiedad, y que nos dará todo tipo de información sobre el terreno en cuestión. Gracias a esta podremos saber la titularidad del terreno, las cargas o embargos pendientes, si los tiene, o su superficie.
¿Qué construcciones están permitidas en una finca rústica?
Como hemos visto, las fincas rústicas suelen ser terrenos no urbanizables, por lo que como norma general en ellas no se pueden construir viviendas, ni los servicios y las infraestructuras necesarias para su correcto funcionamiento.
A diferencia del suelo urbanizable, que cuenta con las características necesarias para que en él se puedan llevar a cabo actuaciones urbanísticas, el suelo rústico se considera incompatible con el desarrollo urbano, por lo que no se suele poder edificar sobre él. De hecho, en las fincas rústicas se suelen aplicar restricciones que garanticen y protejan el uso del suelo.
No obstante, la cédula urbanística dada por el Ayuntamiento puede indicar si es posible construir en una finca rústica.
Vivienda unifamiliar
Es muy complicado que en suelo no urbanizable se pueda construir una vivienda de obra nueva. Pero si es Suelo No Urbanizable Común, es posible construir una vivienda unifamiliar siempre que la parcela cumpla con una superficie mínima, que generalmente ronda los 10,000 m².
Además, la construcción debe respetar los parámetros de ocupación y edificabilidad establecidos por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Altea. En cualquier caso, lo recomendable es consultar con el Ayuntamiento.
Instalaciones agrícolas y ganaderas
Se permite la construcción de naves, almacenes, invernaderos, establos y otras instalaciones relacionadas con la actividad agrícola o ganadera. Estas construcciones deben cumplir con normativas específicas en cuanto a dimensiones, materiales y ubicación para minimizar el impacto ambiental y paisajístico.
Dentro de este tipo de construcciones, hay una serie de construcciones complementarias que pueden realizarse en terreno no urbanizable.
- Almacenes y Cobertizos: Para el almacenamiento de herramientas y productos agrícolas.
- Pozos y Depósitos de Agua: Necesarios para la gestión de recursos hídricos en la finca.
- Cercados y Vallados: Para delimitar la propiedad y proteger los cultivos y el ganado.
Adquirir una finca rústica en Altea ofrece numerosas oportunidades para disfrutar de la naturaleza y desarrollar proyectos personales o comerciales. Sin embargo, es crucial informarse adecuadamente sobre las normativas y restricciones que afectan a las construcciones en suelo rústico. Consultar con un arquitecto o abogado especializado en urbanismo y realizar los trámites necesarios ante las autoridades locales garantizará que cualquier proyecto se desarrolle de manera legal y sostenible.
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